Cartas para Horacio

Carta I.

Eres un niño sano de 6 años, tienes una mirada profunda, con ojos redondos, cejas pobladas y pestañas grandes que suelen atraer a las personas. Eres imaginativo cuando juegas solo o acompañado. Te entregas fácil a los juegos de pistas, de descubrir cosas, de chistes, adivinanzas, los laberintos, manejas sin dificultades la tecnología. Repites que cuando crezcas resolverás problemas de la humanidad, además de viajar por el espacio. No mientes, y entiendes el significado de esto. Eres cariñoso conmigo y tu mamá, con besos, abrazos, estar recostado a nosotros, acicalarnos mutuamente, aún duermes en nuestra cama aunque tu habitación ya está disponible para que la habites. Con el resto de las personas mantienes un trato físico alejado y puedes establecer alguna conversación en la que resalta tu punto de vista.

Dentro de tus animales favoritos están el leopardo, el dragón, la serpiente, los dinosaurios, amas los escorpiones, con frecuencia repites tu pregunta lamento ¿por qué no nací en este signo? También te atraen las arañas. Eres empático con el ambiente y con los animales en general. En tus colores favoritos se han posado el azul eléctrico u oscuro, el rojo y ahora el negro. Nos relataste tu versión personal del Ying y el Yang sin que nunca te lo hayamos explicado, ni mostrado.  Creas acertijos con sus posibles salidas erróneas y la correcta. Eres penoso para actuar en público, pero cuando tienes confianza al momento de expresarte lo haces con mucha soltura y seguridad.  Cuando algo no te parece o apetece no hay forma de convencerte de lo contrario, y tratamos en lo posible de no abusar de la táctica de la extorsión, aunque la psicóloga lo haya recomendado.

Las respuestas que ofreces la mayoría de las veces suelen ser ingeniosas, sabes argumentar, te das cuenta cuando te intentamos chantajear. También muestras seguridad en lo que dices, buscas saber sobre las cosas, contrastas información, haces preguntas, imaginas otras formas para proceder ante ciertas situaciones, siempre ofreces tu particular punto de vista. Te repliegas cuando te sientes amenazado. Pides que se te cuente una historia personal antes de dormir o que te leamos un cuento. Se te ha hecho fácil aprender a leer, a escribir y a manejar operaciones con números, esto último sobre todo mentalmente.

Te va muy bien con la pintura y un buen sentido espacial.  Te aburres de las clases del colegio y odias hacer las tareas. Improvisas cuando cantas, y aprendiste rápido el significado de rimar. Te identificas con el lado oscuro de las cosas, hablas sobre la muerte con desparpajo, te interesas por la figura y significado del diablo. Quieres que te lleve a conocer el cementerio de la ciudad preferiblemente durante la tarde noche. Todo lo que tiene que ver con el universo, los planetas, y temas extraterrestres te interesan, recuerdas con facilidad los detalles expuestos en algún programa inherente. Sientes predilección por Júpiter y Saturno.

De tu historieta favorita siempre eliges ser el villano más poderoso, igual te encanta asumir que eres Darth Vader. En casa cuando ejerces el rol de malo en los juegos te haces llamar Rayo Black. Interrumpirte del internet te causa un serio enojo que complica cualquier actividad posterior y al enojarte profieres insultos con intención hiriente en los que siempre aparecen ciertas palabras conectadas con la muerte, con el deseo de no haber nacido, con golpes o patadas, con el fruncimiento de cejas, con arrojar cosas, que expresan tu molestia. Reconoces que maldecir es cruzar una línea que todavía permanece muy lejana, y no lo haces. Con la misma intensidad con la que explotas, más tarde te disculpas y muestras tu pesar por lo sucedido.

Como cualquier padre primerizo, tu crecimiento ha requerido de un constante probar, ensayar, aprobar, ensayar, y así sucesivamente. En general nos hemos propuesto respetar tus emociones y encauzar los impulsos de estas, fijando el desagrado hacia ciertas actitudes que causan estragos a otros, y simpatías por las demás, para así introducir los límites de tu accionar social junto a los valores que practicamos. Debido a que tu nivel de entendimiento cada vez es mayor, los ejemplos de los actos-consecuencias ahora son más significativos.

En tu vocabulario no existe la palabra “castigo”, preferimos utilizar “sanción” que no es lo mismo. Estas las trato de escoger fuera de mi enojo y con cuidado para poder cumplirlas, y mostrarte cierta coherencia y muy baja propensión a desistir de lo prometido.

También intento practicar la flexibilidad, sin concesión a dejar de cumplir con el deber. Las preocupaciones podrían ser las de un padre promedio, cómo hacer para que hagas la tarea del cole, cómo hacer para que dejes de insultar y gritar, o cómo descubrir y propiciar tus talentos, cómo manejar las situaciones frustrantes, cómo evitar comportarme como mis padres cuando fui niño, cómo equilibrar el desagrado por la escuela tradicional con el deber de asistir para aprender a repetir babosadas obsoletas, sin caer en el extremo del libertinaje y la rebeldía sin causa, cómo ayudarte efectivamente.

Y siempre llegan momentos de exaltación en los que los extremos se tocan, en tus 6 años nunca te he puesto la mano encima con soberbia, apenas algunas veces te he respondido midiendo cuidadosamente mi fuerza, presos de la molestia. Tengo que estar muy cansado para gritarte, cosa que trato de evitar, hablo con voz fuerte en contadas ocasiones, nunca insulto, ni empleo groserías para referirme a ti, ni motes.

Sé que tu personalidad es fuerte, y quiero proveerte de herramientas y alguna sabiduría para que vivas tu vida. Para esto debo hacerme sabio yo también, seguir dispuesto a aprender cosas nuevas, y a reconocer cuándo cambiar de actitud. Después de todo soy el adulto. Soy el adulto y no soy superior a ti bajo ningún aspecto. Nuestro tránsito es tan corto por este planeta que resulta una gran pena tener que perder tiempo en la violencia, en el sometimiento, en la obediencia ciega, en la humillación, en el victimismo, en la manipulación.

Nada de esto ayuda en el desarrollo de tu personalidad. Por lo tanto nos despreocupamos por cualquier práctica que implique punición sobre ti. Tampoco se trata de un estado estático, de irresponsabilidad y renuncia ante tus acciones, todo lo contrario. Se trata de no deformar tus emociones atacándolas, mermándolas, culpándolas o victimizándolas. Con la intención de que asumas la libertad de ser tú mismo y la consecuente responsabilidad, de autoconstruirte siempre buscando el equilibrio, sin autocensurarte para poder subsistir, queremos que aprendas el control sobre las emociones, el amor por lo bueno, que seas feliz. Por lo que ensayamos una y otra vez, todas las necesarias hasta que los años devuelvan resultados.

No hay manual para criar a un ser humano libre. Y esta es nuestra paradoja. 

LuisMarte

Diciembre 2018.

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