Psicología positiva en los niños

¿Quién es Jessica Lachnite?

Lic. Phil. Jessica Lachnit, casada y madre de dos hijos, vive en Bassersdorf desde 2008. Es una líder certificada de grupos de juego infantiles. Completó su maestría en psicología en la Universidad de Zürich, y también es instructora certificada de ZRM® (Zürich Resource Model) «El trabajo con los niños está cerca de mi corazón, por eso trato el tema de los niños y las emociones».

¿Qué es la psicología positiva?

La Psicología Positiva es un campo de investigación relativamente nuevo dentro de la psicología. El pionero fue el Prof. Dr. Martin E. P. Seligman (Universidad de Pensilvania).

A diferencia de la psicología tradicional, que se centra en el problema, la psicología positiva se ocupa de los aspectos que buscan una vida plena. Por ejemplo, se trata la felicidad, el entusiasmo, la seguridad, la confianza, las fortalezas personales o la comunidad.

¿Qué es lo que hace feliz a alguien y lo lleva a una vida plena?

El significado de la vida es de importancia central en la Psicología Positiva. La Psicología Positiva no ignora la otra cara de la moneda, a saber, los problemas o trastornos, pero complementa la psicología tradicional desde una nueva perspectiva al añadir otra rama de conocimiento y exploración del ser humano.

La ausencia de condiciones adversas no garantiza automáticamente que se sea feliz. Porque, ¿cómo se supone que vamos a saber qué es la felicidad si no hemos experimentado la tristeza?

¿Cómo se desarrolla la psicología positiva en los niños?

Especialmente con las emociones positivas es fundamental animar a los niños a conocer, sentir y controlar sus emociones.

Todo esto es una fase que dura toda la vida, porque nosotros como seres humanos estamos en constante desarrollo. Por lo tanto, los niños deben aprender a identificar y diferenciar sus emociones.

Aquí hablamos de agilidad emocional y menos de emociones positivas. El primer concepto de -Agilidad Emocional- es una construcción más compleja. 

Todos sabemos que las «emociones negativas» existen. La tristeza, aunque no es experimentada por todos en la misma medida, afecta a todos en el curso de sus vidas. Tanto las emociones positivas como las negativas son partes fundamentales de nuestras vidas.

La sociedad quiere que los enfermos se mantengan optimistas, que las mujeres muestren menos emoción y que los hombres no lloren.  La mayoría de las personas son duras consigo mismas porque sienten emociones «negativas» como la ira, el fracaso o la tristeza. Pero suprimir o negar estas emociones no las hace más fuertes, sino que conduce a un bloqueo.

Las emociones negativas tienen un mensaje para nosotros. Quieren hacernos pensar para alcanzar nuestro equilibrio emocional. Esto depende, en última instancia, de la forma en que lidiamos con nuestro mundo interior, nuestros pensamientos y emociones.

Deberíamos aprender a vivir con nuestras emociones, pensamientos y recuerdos de una manera saludable. Además, estar en armonía con nuestros valores.

Suena fácil, pero no siempre es así. Para hacer frente a esto, debemos aceptar nuestras emociones desagradables, ser amables con nosotros mismos y escuchar el mensaje que nos dan: «Las emociones son signos que nos dicen lo que es importante para nosotros. Estemos atentos, porque nos guían para fortalecer nuestros valores».

¿Tienes algún consejo para los padres? 

Como padres, debemos animar a nuestros hijos a hablar de sus emociones, sentimientos y pensamientos y no convertirlos en tabú.

Se debe alentar a los niños a que resuelvan sus problemas con sus compañeros de clase y no proporcionar al niño una solución ya preparada para el problema. Más tarde, los niños deben ser capaces de resolver los conflictos por su cuenta. Se trata de la adquisición de habilidades sociales, que sólo se pueden aprender si uno ya se ha enfrentado a una situación negativa.

Déjame darte un ejemplo: Si tu hijo o hija viene a ti y llora, le preguntas: «¿Por qué lloras?», el niño dice: «¡Anita no quiere jugar conmigo! En ningún caso debes hacer una cita con Anita o su madre para resolver el problema. La solución del conflicto debe ser manejada por el niño. Tampoco hay que culpar al niño.

Este es un esquema que el niño podría usar más tarde en otras situaciones:

* No bloquees las percepciones emocionales, pero dales la bienvenida.

* Mantén la distancia de las emociones que sientes. Evaluar las emociones como un estado que no dura para siempre.

* Analizar: ¿Qué quieren decirme estas emociones? Por supuesto, el análisis del problema de un niño de 3 años no es el mismo que el de un niño de 12 años. En consecuencia, los padres y los cuidadores deben aplicar a sus hijos métodos apropiados para su edad.

* Di adiós y sigue adelante. ¿Qué pequeño cambio puedo y quiero probar?

Estos pasos necesitan práctica y mucha autorregulación. Hay métodos y técnicas que facilitan estos procedimientos, como la Atención, ZRM ® (Autogestión y Motivación), la Terapia de Aceptación y Compromiso del ACT, etc.

¿Podrías recomendar un libro sobre este tema?

Emotional Agility: ISBN 0241976588

maminiquieta Spionage

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